domingo, 27 de noviembre de 2011

El cambio empieza por uno mismo



En los últimos años, hemos recorrido un gran camino para llegar a donde estamos, y asea en el estudio, en el trabajo o en relaciones personales.
Pero la realidad de esto, es que poco hemos cambiado en nuestra actitud con el de al lado. Yo quisiera empezar con esta pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que ayudamos a alguien sin esperar algo a cambio?
Es probable que muchos crean que es fácil decirlo, pero en realidad, siempre esperamos algo a cambio, ya sea satisfacción propia o un favor a cambio, pero siempre debemos beneficiarnos de lo que podamos.
Desafortunadamente, en un mundo donde el materialismo esta dominando sobre los valores esenciales del ser humano, debemos aplicar la regla de oro, que atraviesa cualquier religión o dogma política, simplemente, no hacer lo que no quieres que te hagan. Pero para hacerlo más amigable, deberíamos hacer lo que queremos que nos hagan, ayudar a algún compañero a superar una tarea, incluso cuando eso signifique poner un poco de trabajo extra, y no por pensar que obtendremos algo a cambio, simplemente porque es lo correcto.
Reconquistar la honestidad que hemos perdido, porque sin la honestidad, estamos metiéndonos en una espiral que causa muchos de los problemas que tenemos el día de hoy.
Vemos violencia, corrupción, malas noticias, indignados en todo el mundo que no están conformes con como el mundo se maneja por los grandes empresarios y políticos; pero para lograr ese cambio, debemos empezar a actuar y no a quejarnos, no basta con mejorar en nuestra vida, pues muchos creen que la respuesta se encuentra que trabajar más duro nos llevará lejos. Pero hay más allá que eso, debemos beneficiarnos todos, caminar mano a mano para salir todos adelante. Porque llegará un día, un día en el que la mayoría desprotegida este harta de las injusticias de no tener igualdad en el mundo, y cuando eso pase, se olvidaran también de ser humanos y acabarán con todo aquello que se interpuso en el camino de la felicidad, pues la codicia es un círculo vicioso que se mantiene gracias a quebrantar la regla más importante, la famosa regla de oro.
Si queremos cambiar al mundo, no debemos empezar por cambiar a los demás, sino eliminar esos sentimientos materialistas, codiciosos y de flojera que nos invaden a hacer las cosas, empecemos por nosotros, si nos dejan tarea, hacerla, en lugar de decir “Ay que flojera”, si tenemos trabajo que hacer, terminarlo para después ayudar al otro, y así, salir todos adelante, imponiendo justicia y unidad en el mundo.

Israel Muñoz Leo

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